La paz llegará, mas de ella nacerá la armonía o la entropía; No sabría precisar.

- Oráculo en-Vec -

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Paréntesis en la tienda.


Lo que os cuento a continuación no es una justificación, es más bien una explicación. Sé que no es común este tipo de escritos, la gente no tiene por costumbre reconocer sus errores y menos escribirlos en público. Pasen y quédense con lo que les corresponde y a los mezquinos, que los hay, que comentarán, criticarán o dirán ves tú a saber qué, muy sinceramente: Qué os follen.


He vivido en Barcelona, Murcia y Madrid y en todos estos sitios he tenido la gran suerte de hacer buenos amigos. Esos amigos a los que no llamo, no escribo y en líneas generales no les doy señales de vida. A ellos les pido disculpas con la boca pequeña. Cuando me conocisteis no ponía en ningún lado que yo tendía a ir por libre. Me sorprendo, muy a menudo, pensando en vosotros, en los cafés, en las noches de fiesta, en las discusiones y general en las penas y las alegrías que un buen día nos acercaron.

En estas tres ciudades he hecho cosas buenas (¡Me sorprendo hasta yo!) y cosas reprobables que han acabado dañando a personas que quería. Muchas veces no jugué limpio, otras muchas no fui especialmente claro y en las que actué limpia y claramente iba tan confundido conmigo mismo que acabé por romper con situaciones o personas que merecían la pena. A día de hoy entiendo, y me consuela, el pensar que no era el momento. Pero a vosotros también os debo una disculpa; esa me encargaré de hacérosla llegar personalmente.

Por último concluir que mi capacidad de mostrar, que no la de sentir, mi afecto, simpatía o amor es bastante limitada.  Mi gran logro: Rodearme de gente con la paciencia necesaria para destilar mis escuetas muestras de cariño. No es hazaña pequeña.