¿Cómo os cuento yo esto? Hurm...veamos...¡Vale! Mirad, cierto es que mi bonita sastrería está construida de cemento y piedra...pero no es eso lo que veis. Lo que vosotros podeis apreciar es el tapiz que la reviste, la protege, ese que únicamente insinúa su verdad estructural.
Entendámonos la tienda es la tienda: Ideas, reflexiones, lemas, lo que sea. Pero parte de lo que la define es la decoración de la que está dotada: Las paredes de lírica roja costra y dorado real, el biombo poético de terciopelo desgastado negro, la infinidad de percheros de palabras vetustas y color desvencijada ¡Eso la hace, le insufla esencia!
Pedir que en ella se muestren mis tejidos más o menos acabados, sin los colores como me gustan, sería como pedirme que fuera el empleado de una inmobiliaria. Ni ser propietario, ni que fuere mi oficio.
Soy sastre de ideas y mi difusión es proporcional a la integridad telar de mi negocio.
Seáis pues bienvenidos con la petición de que llevéis con vosotros las ropas que harán, a partir de hoy, de esta tienda algo nuevo.
Mas que tienda, templo sagrado. Mas que tela, rayos de luz, mas que sastres, soñadores, mas que ropas, enfoques, mas que vivir, volar, mas que guardar, romper, mas que dividir, compartir, mas que esconder, reventar, mas que fotografías, revelar, mas que nada, libertad.
ResponderEliminarGracias por sus trajes sin medida.
Tengo alma de bibliotecaria. No diré más.
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