Esto no es nada, solo un ensueño tonto
o un cuento fugaz.
Me he montado en el bus, cediendo el
paso a un anciano y saludando al conductor rechoncho que parecía de
buen humor. Me he sentado al fondo y me he puesto, como suelo cuando
me acuerdo, a recapitular el día. Se abren las puertas y entra una
chica pelirroja, cómo no Salva... Levanto algo la cabeza y vuelta a
empezar, aunque reconozco que ya había empezado a olvidar la
sensación de vértigo inicial. El tiempo se ralentiza mientras ella
sube ligeramente las pestañas, va por la mitad y yo ya voy por el
primer k.o técnico de la noche. Dibuja una media sonrisa y avanza
bajando los ojos de nuevo. Se sienta en diagonal enfrente de mi
dándome la espalda, pasan tres segundos en los que no he conseguido
apartar la mirada y ella gira la cabeza pillándome desprevenido. Sin
despeinarse me hecha un vistazo rápido sin mucho disimulo.
En este punto ya me supongo la cara de
tonto pero mi cerebro ha tomado una resolución: “Si baja en tu
parada le hablas, promételo.”
“- Prometido”.
En unos minutos configuro una
brutalmente complicada estrategia: Si baja se lo confieso.
“-Esto, perdona... -supongo que
soltar aire por eso de no morir antes de hablar- Me he prometido que
si bajabas en mi parada te hablaba.”
Silencio y discretamente comprobar si
sonríe.
“-Te confieso -mentiría- que el plan
llegaba hasta aquí; ya sabes si te bajas te hablo.”
Segunda comprobación y cruce de dedos.
“-¿Me das algo de tiempo? Yo qué
sé, ahora me he puesto nervioso... ¿un café esta semana? Soy un
tipo lento pero te juro que para entonces lo saco.”
Rezar. A la desesperada.
Con el corazón más rápido de lo que
me gustaría reconocer y soltando aire poquito a poco me levanto y
pico la parada. Me espero a que el bus aminore y ella me mira por
última vez desde su asiento.
Por desgracia esto no es nada; Solo un
cuento fugaz o un tonto ensueño.
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